Un dicho francés proclama: «Qui va à la chasse perd sa place», o lo que es lo mismo: «Quien se va de caza, pierde la plaza». Nuestra propia versión castiza del dicho sería: «El que se fue a Sevilla, perdió su silla». Inspirado por esa extraña premisa, el músico e ilustrador Peter Elliott escribió un relato en verso y se lo mostró a su amiga, la gran Kitty Crowther. A su vez, Kitty imaginó que el relato se desarrollaba en el lejano Oeste, el «farwest», y, llegada hasta ahí, ya no tuvo más remedio que dibujarlo.
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