Durante décadas, la Prehistoria se ha contado casi siempre en clave masculina: cazadores, talladores de sílex, artistas rupestres… Pero los objetos que nos legaron los pueblos del Paleolítico cuentan otra historia. La mayoría de sus figuras humanas representan mujeres, mostradas con rotundidad, sin pudor y con un protagonismo que hoy nos resulta revelador.