TMEO 186 no llega para refrescar el verano, sino para echarle gasolina al chiringuito y ver si, con suerte, arde también la sombrilla. Este número se mete en la temporada de playa con chanclas, mala baba y una saludable falta de respeto por todo: políticos haciendo el ridículo con vocación histórica, gurús de baratillo, turistas, policías, patriotas de saldo y esa humanidad sudorosa que en agosto no mejora, solo enseña más carne.